Publicado en: EL Periódico De Caguas

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Escrito por Lcdo. Carlos Alberto Ruiz

Miércoles 08 de Agosto de 2012

 

 

Carlos Alblerto Ruiz

Carlos Alblerto Ruiz

Llegó la hora: has hecho todo lo que está a tu alcance para cumplir a tiempo con las obligaciones de tu negocio, pero la merma en el flujo de efectivo ocasiona un problema de liquidez en caja. Tienes activos, tienes clientes, tienes la experiencia, la disciplina y el compromiso para echar tu negocio hacia adelante, pero tus acreedores no transan.

Es hora de que agarres el toro por los cuernos y consideres obligar a tus acreedores a considerar la restructuración de tus deudas. Dicha reorganización puede incluir los siguientes remedios urgentes: liberación de fondos y bienes embargados por Hacienda, IRS y acreedores particulares, cancelación de gravámenes perfeccionados recientemente y paralización de toda gestión de cobro en contra del negocio (judicial o extrajudicial).

También puede reducirse considerablemente el monto de las deudas  contributivas vencidas, dependiendo de su naturaleza (entre otros factores). Este respiro te permite como administrador de tu negocio concentrarse en su rehabilitación sin mayores distracciones.

Lo primero que necesitas evaluar es la personalidad de tu negocio. ¿Es un ente aparte de ti (corporación, sociedad), o es en cambio una extensión tuya (tú, “haciendo negocios como” o “doing business as”)?  Esta clasificación es vital porque de ella dependerá el tipo de instrumento legal que esté disponible para reorganizarlo.

Lo segundo que procede analizar es si tu negocio debe, en términos financieros y legales, reorganizarse o liquidarse. Las reorganizaciones no hacen milagros. Para que un negocio alcance o recupere su sustentabilidad necesita lo indispensable para funcionar: volumen de negocio, un mercado para sus productos y servicios y un margen de ganancia saludable.

La reorganización puede brindar remedios vitales tales como la liberación de fondos embargados; también permite el rechazo de contratos que perjudiquen a tu negocio (ejemplo: cancelar ese contrato de arrendamiento de un local adicional para abrir una sucursal más). Con la reorganización puedes cancelar dicho contrato y utilizar los fondos para fortalecer las finanzas de tu negocio.

Por último, la reorganización de los negocios puede brindar desenlaces mucho más ordenados para tu negocio; puede darle un espacio necesario para lograrse su venta como una operación en marcha (“ongoing business operation”).  Esto maximizaría su valor como activo útil y protegería la mayor cantidad de empleos posibles, contrario a una liquidación mediante cualquier tipo de subasta.

Conclusión: Evaluar si tu negocio en crisis amerita reorganizarse o liquidarse es un ejercicio que necesita el que se haga con una mente lo más objetiva posible.

La mejor forma de garantizar dicha objetividad es consultar con un profesional dispuesto a examinar todas la variables aplicables a la ecuación y rendirte una opinión libre de intereses particulares. Hacerlo tú sin ningún tipo de ayuda probablemente será desatinado y eventualmente podrías terminar por cerrarlo.

El autor es abogado y notario, agente de alivio de deudas, con oficinas en Caguas. Sus reacciones son bienvenidas a través del 787-286-9775 o escribir a carlosalbertoruizquiebras@gmail.com

 

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